lunes, 31 de diciembre de 2012

Capítulo 6: Soñando


Llevaban ya, más de media hora hablando.
Habían comenzado a discutir sobre temas vanales, como que tiempo hacía, o, que antipáticos eran los profesores. Continuaron así unos diez minutos, cuando, casi sin pretenderlo, comenzaron a hablar de quedar algún día. Y ahora, a las cinco, Adrián se había decidido a formular la pregunta que le  rondaba desde hace un tiempo, cuando Claudia se había desmayado.
-Claudia… eh… esto… - no sabía cómo decirlo.
-¿Si? ¡Dime! –dijo ella alegremente.
-Cuando, tú… es decir… caíste… -era aun más complicado de lo que pensaba.
-¿Eh?  La cara de la niña cambió totalmente, ya iba adivinando las intenciones del muchacho, y con un toque irónico, arqueando una de sus castañas cejas, esperó a que Adrián se decidiese.
-Tú, claro… ibas… luego… y no… Puf… -no daba aclarado sus ideas.
-Adri… -lo interrumpió la chica- al grano.
-En fin… solo quería saber qué es lo que te pasó el otro día. –Ya lo había soltado, y pese a los problemas iniciales, había sido menos duro y bastante más sencillo de lo que jamás se hubiese imaginado.
-Pues… -ahora era ella la que vacilaba- la verdad… es que no lo recuerdo bien, afirmó, mirándose nerviosamente los pies, unas botas rojas con flecos. Como Adrián no respondía, se perdió en el vaivén de sus flecos, movidos a la acompasada velocidad del viento…
Estaba en un campo de flores. Las mariposas revoloteaban inocentemente, los pajarillos surcaban el cielo,  paralelos a todo aunque ajenos al resto del mundo que giraba a su mismo son.
Ella llevaba únicamente una bata blanca que, empujada por la brisa del lugar, delineaba con precisión las curvas de la muchacha. Esta cerró los ojos y extendió las manos, esperando recibir la dulce melodía del viento en su alborotado cabello. Mas, no fue eso lo que pasó, un huracán enorme la echó hacia atrás, haciéndole heridas en sus desnudos pies,  pues el suelo se tornaba afilado y cortante, y, todavía con los ojos cerrados, intentó avanzar. El viento era cada vez más fuerte y potente, y Claudia seguía sin abrir los ojos, lo intentó, pero no podía, era como si los tuviese cosidos.
El ciclón amainó, permitiendo ver solo un campo desierto, de lo que, hacía apenas unos minutos, había sido un lugar rebosante de vida.
Las mariposas, alicaídas o muertas, no conservaban sus vivos colores ni su gracia natural. Cada uno de los pájaros que había visto, aparecían en el suelo, sin vida, con una herida fea y sangrante en cada uno de sus corazoncillos.
Conejos, ardillas y el resto de fauna y flora que no había podido ver aun también estaba destruida, cada animal tenía su corazón con la misma herida surcando su pecho.
Claudia no podía verlos, pues tenía los ojos herméticamente cerrados, pero los sentía y en cierto modo sí podía admirarlos.
Era un paisaje horripilante, y cuando una triste diminuta mariposilla, al intentar posarse en su mano cayó derrotada al suelo sin rastro alguno de existencia, al lado de un pequeño animalillo que gemía asustado, más cerca de la muerte que de la vida, Claudia no pudo más y consiguió abrir los ojos y despertarse de esa pesadilla gritando. […]
Adrián la tenía abrazada contra su pecho, en ademán protector, porque hacía apenas unos segundos estaba tirada en suelo, sudando y retorciéndose de dolor.
-Tranquila, yo estoy aquí.
-No, no… -balbuceó- no lo has visto, fue horrible, yo no los veía, yo, yo, yo… Lentamente fue dejándose caer en brazos de Adrián, que la miraba cariñosamente, decidido a protegerla en todas y cada una de sus extrañas y dolorosas fantasías.

sábado, 29 de diciembre de 2012

5º capítulo 2ª parte


Cuando recobró el sentido, la sirena ya había tocado y tuvo que correr lo indecible para alcanzar al impaciente autobús…
Ya no recordaba más, en fin, esa daba ahora igual, tenía una cita con Adrián a las cuatro y media y eran… ¡las 4:29!
Cogió ágilmente su móvil, la nota y un pintalabios sabor a coco, se perfumó abundantemente, cuando iba a salir por la puerta, recordó que Jhon estaría allí. Abrió de un tirón la ventana y saltó al árbol de enfrente, por el cual se deslizó. Corriendo con los pulmones estallándole y la garganta gorgoteándole, llego a La Caseta.
La Caseta eran unas pequeñas tablas de madera, sostenidas, casi sorprendentemente, a un viejo roble en el medio del parque. Encima de estas, una lona multicolor, enmarañada y llena de descosidos, servían como techo. No era un lugar muy romántico, pero preferido por la mayoría de los jóvenes por su posición y soledad.
Gabeó rápidamente, con el temor y la duda de que Adrián ya se hubiera marchado por su pequeño retraso.
Pero allí estaba, alto y robusto, con esa mirada altiva típica del mejor héroe de los cómics Marvel. Bien peinado y peculiarmente vestido. No llevaba los pantalones por debajo del culo, enseñando los calzoncillos, como hacía la gran mayoría de los chicos. El cuello de su camisa violeta sobresalía de la chaqueta, dándole un aire bonachón y agradable. ¿Y qué era eso? No podía ser, ¡un cinturón! Parecía un detalle estúpido, pero, desde lo que Claudia recordaba, solo había visto a tres hombres con él: su padre, el viejo profesor de historia y a un pequeño niño, que llevaba además, unos tirantes blancos de lunares negros y amarillos, que parecía una sombra de oscuridad, pues miraba a todo el mundo con una cara de “¡Sálvenme! ¡Sálvenme!”
En fin, que era un gran cambio, más aun en un chico como él. Sin saber que decir o hacer, solo se le ocurrió toser un poco para llamar su atención:
-Cof, cof… Perdón, ¿se puede pasar?

lunes, 9 de julio de 2012

Capítulo 5: Para Claudia... 1ª parte

Antes de empezar me gustaría decir que a Claudia le seguirán pasando cosas raras, y no será hasta el capítulo ocho cuando la historia cobre mayor sentido. ¿Creéis que Adrián y Claudia hacen buena pareja? ¡No os ilusionéis!

*******

Cogió entre sus manos la carta y, estrechando el móvil contra su pecho, se despidió de Jhon dispuesta a ir a su habitación. De repente, se acordó, ¿dónde estaba su hermano? Se acercó a Jhon para preguntarle, cuando este le dijo con voz oscura y gurutal "El Bicho está en casa de Sandra", cosa que, aunque estuviera un vecino escuchando, no entendería. Así eran la mayoría de frases que le dirigía Jhon, pequeñas y extrañas.
Cuando llegara, a Claudia le había costado entender los "códigos" con los que hablaba su guardaespaldas, y pese a ser muy avispada, le llevó su tiempo pillarlos, por eso se había tomado la molestia de decirle que hablara claro, en parte porque le molestaba, en parte para ver que cara pondría, un tipo tan grande e imponente como Jhon, mas, en vez de un cabreo o mirada asesina, Jhon no respondió y se limitó a utilizar su extraño lenguaje solo para los nombres, en este caso, al hermano de Claudia, Álvaro, le había bautizado como "El Bicho", debido a su gran pasión, por estos, en opinión de la niña, repugnantes seres.
-Antes de marcharse, Sandra le dijo que esperaba verla sana pronto. Objetó Jhon al ver que su protegida no se movía.
-¡Ah, sí! Cuando la vea dele las gracias de mi parte. Sandra no solía ser muy habladora, en cambio, sera muy abierta con Álvaro, por el que mostraba un profundo respeto. Clau decidió no darle más vueltas al tema y subió a su habitación. Sabía que a su hermanito no le pasaría nada.
***
Ya en su habitación, cerró la puerta con llave, y después de toamrse su batido, se dispuso a leer la carta, que empezaba así:

A Claudia:
Siento enviarte esta carta de forma tan grotesca, pero no encontré otra, dado que, últimamente estás constantemente vigilada. Solo escribía para decirte que deseo con todas mis fuerzas, tu pronta recuperación, y que continuemos la conversación que teníamos pendiente.
Hoy a las 16:30, en la caseta.
Te  veo luego...

... Adrián. No había duda, esa carta era suya, en todo este tiempo casi no había hablado con él, pese a que le seguía gustando, no disponía del tiempo suficiente para mantener una charla, más o menos decente, con él.
Le extrañaba que quisiera continuar una conversación que ella ni recordaba. Lo único de lo que ella mantenía constancia, era que..
"Última hora de clase. Estaba haciendo el complicado examen de matemáticas. Solía sacar sobresalientes, pues las respuestas le salían solas, pero, esa vez, los números se mezclaban en su cabeza y no sabía ordenarlos. Todo lo que había estudiado se había esfumado como el humo de un coche en medio de la ciudad. Un tembleque, sí, eso era todo, un estúpido temor al examen.
Ahora un vaído, las manos le sudaban y los ojos le picaban, se estaba comenzando a marear...
Acabó el examen y lo puso en la mesa de la profesora. Esta, al verlo en blanco, se dispuso a exigirle una explicación a Claudia, pero esta ya salía por la puerta.
No fue quien de llegar al pasillo...se deslizó hasta el lavabo de profesores. Faltaban todavía cinco minutos para que el timbre comenzara a sonar . Se estaba lavando las manos con la intención de aclarar sus ideas, cuando de repente sintió el asqueroso impulso de ir a vomitar.
Vomitó y vomitó, hasta que no tuvo más fuerzas y acabó colocando la cabeza en la tapa del váter."

jueves, 5 de julio de 2012

4º capítulo 2ª parte

Llegó a casa, abrió la puerta y echó en falta la ausencia de ruido.
Preocupada, se deslizó hasta la cocina donde encontró una nota escrita por su tía:

Ei Clau:
Hemos llevado a tu padre a la U.C.I., pues ha llegado la fecha límite de retraso, perdona por no avisarte antes. Tienes choco en la cocina.
Te queremos, tu tía... 


and Company.



En la parte de atrás se podía leer "Besos, papá" por lo que Claudia perdió parte de la tensión inicial que había acumulado al comenzar a leer la carta. ¡Se había olvidado por completo!
Claudia no era una persona muy atenta, pero, aun así, se reprochó a sí misma no haber estado pendiente de la salud de su padre.

Cuando se disponía a abrir la nevera, escuchó los firmes pero potentes pasos de su guardaespaldas, y vio sus musculosas y fornidas manos, capaces de partir una  nuez con extrema facilidad. 
En ellas sostenía una peculiar bandeja de plata, que Claudia habría mirado asombrada, si no fuera por lo que contenía esta.
Un batido de chocolate, una galleta a medio mordisquear, una carta sellada y su bonito y original móvil.

-¡Jhon! ¿¡Te has vuelto a comer mis galletas!?
-Lo siento señorita, otra comisión.
-¿De qué se trata esta vez?

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Bueno, este capítulo ya está acabado.
Me estoy planteando hacer la letra más grande, pues en mi libreta ocupaba dos carillas, y aquí casi no llega ni a media...
En fin, estoy esperando a que unas amigas me graben cada capítulo, pues los dobladores de internet son sinceramente horribles.

Bueno, creo que esto es todo por hoy, o por lo menos, esta mañana.
¡Seguid mirando!

lunes, 7 de mayo de 2012

Capítulo 4 1ª parte

Un día normal

Ya estaba harta. Habían pasado dos semanas desde el inquietante accidente y su padre, se esforzaba en tratarla como el primer día. "No fumes, no bebas, no tomes demasiadas grasas saturadas, no salgas con chicos,..." Le decía con una bolsa de la merienda donde llevaba: un yogurt, un bocata, una manzana, un zumo, pastillas y una nota firmada donde excusaría a Claudia en caso de malestar.
Antes de llegar al descansillo, su tía le daba una pequeña cartera, que, además de dinero, contenía chicles, pintalabios y las galletas favoritas de la chica.
Con un beso en la frente y bien abrigada, salía nuestra protagonista a la calle, donde le esperaba Jhon, el simpático y cerrado guardaespaldas que su padre había contratado.
Así era todas las malditas mañanas, después de prometer a Jhon portarse bien y recibir dos chuches de parte de su hermano, de las que solo se comía una (la otra era para Jhon por hacer la vista gorda...) llegaba, o más bien aparcaba (el fornido guardaespaldas la llevaba en coche) y cogía el autobús camino a seis largas horas de instituto.

**********

El capítulo se divide aquí, por eso aprovecho para cortar y disculparme por no colgar nada durante tanto tiempo, los exámenes me han tenido muy ocupada y  he estado disfrutando de las vacaciones. Pero hoy, como tenía un hueco libre, y ante las intenciones de mis maestras Carmela y Avelina (alá, ya sois famosas :D) he decidido seguir colgando.
Escribiendo coy ahora al capítulo ocho, y aquí aun por la mitad, así que no me entretengo y dentro de nada, le saco las fotos a los dibujos de mi amiga Mireia y así entenderéis la historia un poco mejor.
Besos.

jueves, 19 de abril de 2012

3º capítulo 2ª parte

El tiempo pasaba, y Claudia no se recuperaba, por lo que Adrián había optado por llamar al padre de esta. Después del principal momento de pánico, la habían llevado al hospital, y a continuación a la U.C.I. .
Los dos estaban preocupados, la niña no daba señales de vida y su respiración era cada vez más débil y entrecortada. De repente, la máquina a la que estaba conectada empezó a pitar y  la sala se llenó de médicos y enfermeras haciendo pruebas de todo tipo.
-¿Qué pasa? Chilló asustado Adrián, al ver que la situación se le iba de las manos.
-Váyanse, por favor. Dijo con cariño una joven enfermera, colocando su mano sobre el hombro del asustado muchacho.
-¡No, no, no! Chilló escandalizado el niño, no podía acabar así, aun no... antes debía,... tenía que decirle...
-¡Ahh!- Se escuchó un alarido proveniente de una de las aprendices de enfermera, no aparentaba más de veinte y tres años y se notaba que carecía de experiencia. -¡Ahh!- repitió aun más escandalizada si fuera posible - ¿qué es esto?
Todos giraron la cabeza al mismo tiempo, y, asombrados, comprendieron la estupefacción de la aprendiz. Allí, en  una esquina, estaba el verdadero motivo de la discusión, allí, apartada del mundo, estaba una chica con los ojos abiertos como platos, unos ojos llenos de, de,... impregnados de cicatrices, como si millones de cuchillas hubiesen colisionado contra su iris, ahora, apenas visible, pues la retina era mucho más grande, negra como el azabache y misteriosa como el Universo, sin un ángulo definido, era una mirada aterradora. Adrián nunca había visto a un ángel, pero, estaba seguro, que, si lo viera, tendría una cara más o menos así.


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Bueno, aun no llevo nada más escrito, no sé si por ahora voy bien o si los capítulos son muy pequeños.
Por favor, ¡comentad!

P.D. ¡¡¡Gracias por leer!!!

martes, 17 de abril de 2012

3º capítulo 1º parte

Todo estaba oscuro, frío e inhóspito.
Ya llevaba más de una hora caminando, más o menos, dado que el tiempo no era igual en aquel sitio. ¿Cómo se sentía? Era una sensación extraña, debería tener miedo, pero no era así, no sentía frío, sino, más bien, un vacío inexistente. Sentía que ya no sabía quién era, intentaba recordar mas no era capaz, las piernas le dolían y sabía que no resistiría mucho más hasta que cayera, cuando, una fugaz imagen cruzó por su ofuscada mente. Su familia, años atrás, antes del fatídico día de la desaparición de su madre.
La rabia la invadió, al mismo tiempo que la  tristeza, y continuó...
Siguió caminando hacia la nada, la nada, la nada...


***

Espero que este trozo haya resultado interesante, y, hay que decirlo, en mi libreta parecía mucho más grande. En fin, este capítulo lo tengo casi acabado, pero... voy a ser mala... ¡tendréis que esperar un día para la segunda parte!

2º capítulo 3ª parte

Intentó  concentrarse, pero no podía, no era capaz.
Ya en el autobús, tan alegre y vivaracha normalmente, no había pronunciado palabra. Solo una triste sonrisa a Adrián, el simpático chico por el que Claudia suspiraba. Aun así, no mostró el afecto que destellaba normalmente, por lo que el chico se preocupó.
Al bajar del autobús, la agarró de la mano, y, girándola con fuerza y delicadeza, le pidió una explicación...

Claudia seguía con la mirada vacía, sin emociones, sus ojos sin vida eran un abismo de tristeza, no desprendían la mirada de antaño.
Adrián, con elegancia y ligereza, hizo que la mirara, levantándole suavemente el mentón.
Lo que el chico vio entonces, lo aterrorizó.
Saltándose por alto el hecho de que, Claudia se ponía roja cuando el chico la tocaba y que siempre escondía su mirada hacia él, la chica estaba diferente.
Su mirada, completamente apagada y sin luz, miró de forma inhumana a Adrián, como si estuviera viendo a través de él.
El chico estuvo a punto de tambalearse, pero se mantuvo firme, Claudia le inspiraba un profundo pánico irraacional, a la vez que un cariño infinito.
Cuando la situación no podía estar más tensa, Claudia parpadeó, y ya no fue capaz de reabrir los ojos.
Simplemente, con la elegancia de un felino y la delicadeza de una mariposa, se desplomó. Esa mirada inerte y muerta se fue, dejando solamnete una chica asustada y confusa.
Simplemente, había bordeado a la muerte.

viernes, 13 de abril de 2012

Como encontrar capítulos






Como supongo que muchos no sabéis buscar los episodios, yo os lo enseño.

1º Debemos poner el nombre del título. Ej: Los tesoros de Claudia

2º El número del capítulo. Ej: 1º capítulo

3º Poner la parte que deseas ver. P.D. : No todos los capítulos tienen más de una parte. Ej.: 1ª parte.

Quedaría así: Los tesoros de Claudia 1º capítulo 1ª parte.

Si no aparece buscar el que más se le parezca o enviarme una petición a mi correo electrónico romancesss@hotmail.com

No hace falta datos ni nada. Si quieres más ventajas puedes hacerte miembro. Solo tienes que poner tu correo electrónico y disfrutarás de muchas ventajas.

jueves, 12 de abril de 2012

2º capítulo 2ª parte

No podía ser, algo iba mal, aun faltaba más de una semana para que su padre comenzara el tratamiento. ¿Qué le pasaría? Tomás no era un hombre que gozara de muy buena salud, y después de la desaparición y posible muerte de su esposa, la cosa no había mejorado, más bien, empeorado. Y era que, el padre de Claudia necesitaba continuamente medicamentos, bien para el estrés, bien para los órganos vitales, y, al salir de la U.C.I. siempre acababa agotadísimo, igual que antes de entrar, por eso, Claudia temía que a su padre se le hubiesen terminado los medicamentos y seguro que pronto necesitaría una transfusión.

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Bueno, este ha sido cortito, pues aun no he escrito más.

lunes, 9 de abril de 2012

2º capítulo En la U.C.I. 1ª parte

2º Capítulo: En la U.C.I.

Este capítulo se subdividirá en varios segmentos, pues aun no lo tengo acabado y no quiero tardar mucho subiendo la historia.




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La puerta se abrió, ya habían pasado tres semanas desde la llegada de su tía, y Claudia se encontraba
aburrida y cansada, ensimismada en sus pensamientos, de repente, una musculosa figura apareció por la puera, tenía ojeras y arrugas de preocupación, delatando que no había dormido mucho.  
-¡Papá! ¿Qué quieres? Gritó sorprendida Claudia, colgándose del cuello de su padre.
-Ah... Claudia... -al padre le costaba hablar, con una respiración muy pronunciada, intentó continuar- Yo... me, tengo que... ir...
-¿Tan pronto? Se extrañó su hija.
-Ya sabes, la operación, los médicos. Su padre estaba agotado, la lengua se le secaba, la garganta no tenía saliva y los labios se le pegaban, no quería preocupar a su hija, de la cual su enfaddo iba en aumento.
-¿No? ¡No! ¡Noo! -Claudia lloraba y le golpeaba en el pecho, sus preciosos ojos azules eran un mar a punto de estallar- ¡Yo te cuidaré! ¡Dime qué te pasa! De un portazo se fue corriendo ante la atónita y comprensiva mirada de su padre.

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Bueno espero que estás pocas líneas los animen a seguir leyendo, ahora que se acabaron las vacaciones tendré menos tiempo para colgar, pero más para hablar con mis ayudantes... ;)


miércoles, 28 de marzo de 2012

2ª Parte

Ya se disponía a ir a casa, debía acabar el trabajo y los deberes a tiempo, no era recomendable suspender  todas las asignaturas.
De repente, una estridente voz la hizo parar de golpe, "Claudia, Claudia" gritaba. ¡Oh no! su estúpida tía se aproximaba en el horizonte.
Como si no la hubiese visto, se apretó bien fuerte los cascos de música, subió la cremallera de la chaqueta y poniendo la música a todo volumen, fue corriendo hasta su casa.
Sin llamar ni casi saludar, con apenas un seco "¡hola!" fue corriendo a su pequeño cuarto, donde esperaba no tener que aguantar a la loca hermana de su padre.
Empezó con matemáticas, una asignatura que, en general, no le daba muchos problemas, únicamente debía ignorar las firmas de sus compañeros por toda la libreta.

***

Claudia Roach era una chica muy popular, siempre tenía una sonrisa para todos, y era conocida por tener el mejor promedio de la clase. Pero, era mucho más conocida por su mal carácter, que la hacía enloquecer a los extremos, acabando, casi siempre con una fuga y una visita al despacho del director, hasta había algún alumno chismoso, que aseguraba que Claudia quedaba con el director para sabotear el mundo...
Lo que nadie sabía, era que esa niña, de baja estatura, pelo negro y ojos azules era simplemente una incomprendida, que quería encontrar su lugar en el mundo.
-¿Se puede entrar?-dijo derribando la puerta una encorvada mujer, de labios despintados, exceso de maquillaje y atuendo de los ochenta- ¿qué tal está mi niña?
.¡Hola tía!- dijo Claudia con fingido interés, sabía que debía ser amable con su loca tía, después de haberla esquivado por la tarde- ¿qué tal?
-Bien, y supongo que tú muy atareada, dado que me ignoraste al verme...
-¿Yo? Claudia puso su cara más inocente, aparentando un corderito triste y desamparado.
-No, no conmigo esa carita de angelito no funciona. Cortó tajante la tía.
-Esto... ¿ qué nos has traído? Preguntó Claudia, su tía Pauline era conocida por traer los regalos más estrambóticos y divertidos.
-Pues, yo... -tartamudeaba la tía, otra vez la había desarmado- yo...
-¿Te has olvidado? Claudia parecía enfadada, aunque por dentro no paraba de reír. Tenía una tía muy olvidadiza, y no le caía mal, simplemente odiaba los primeros día, pues la atiborraba de preguntas incómodas e íntimas, estilo"¿te ha venido ya la regla?" o "¿tu primer beso?" y la famosísima "¿tienes novio?", aunque una vez que ya se asentaba y su padre se marchaba, más o menos un mes después de la llegada de Pauline, al comienzo de las vacaciones, las dos lo pasaban genial: hacían karaoke, veían pelis románticas, enloquecían a las mujeres de la peluquería y se atiborraban de helado, es decir, el sueño de toda niña de trece años.
Ensimismada en sus pensamientos no escuchaba a su tía gritarle.
-Claudia... ¡Claudia!... ¡¡¡Claudia!!! ¿Eo! ¿No quieres saber que te traje?
-¡Pues claro que sí! Exclamó exaltada la mujercita.
-Deberás esperar a que tu padre se vaya, además, debo quitarme esta horrible ropa de vieja... Así era su tía, muy loca y extraña, y así la quería Claudia. Pero no todo eran ventajas, esos cambios de temperamento eran debidos a que, cuando era pequeña, sufrió un gran tratorno por el separamiento de sus padres, convirtiéndose en bipolar. Pero ese cambio de imagen y personalidad era un secreto que ellas dos compartían.
-Porfa... ¡dime qué es! Insistió Claudia.
-No, no, qué es no no, ¿quién es? Dijo misteriosa su tía... Por fin dejaba callada y asombrada a  su sobrina.
-Digamos que tengo un nuevo amigo... Susurró misteriosa Pauline...

***

Estaba en la nevera, cogiendo unn batido de chocolate y meditando las palabras de su tía, qué querría decir... Su tía no era el tipo de persona que se callaba las cosas, así que algo importante sería.
Mientras, en el salón, Pauline le probaba una máscara tiki al hermano pequeño de Claudia: Álvaro.

martes, 27 de marzo de 2012

Los Tesoros de Claudia

1º Capítulo: En el Despacho del Director

1ª  Parte

Solo quería destacar, ¿por qué le pasaba eso?
En uno de sus intentos por llamar la atención, otra vez, le había salido mal, ya se disponía a ir junto el despacho del director, cuando una fugaz idea se le pasó por su macabra mente.
Su compañero, al ver la malvada mirada que destellaba la niña intentó frenarla.
-No, no, no... Tartamudeó
-Sí, sí, sí...
Ya era demasiado tarde, con un grito de victoria, fue resbalando rápidamente por la barandilla.

***

Otra vez estaba delante del despacho del director, ya era la tercera vez esa semana en la que hablaba con él. Ya casi esposada, tenía a dos fornidos muchachos custodiándola, con las manos en la entrepierna, recientemente golpeadas por Claudia, esa niña aparentemente inofensiva,... aparentemente,... aparentemente...
-¡Ya sabrás por qué estás aquí! Le chilló el estridente subdirector.
-Lo siento, he venido a hablar con el director, no con su suplente. Dijo tranquilamente Claudia, había meditado bien sus palabras, pues sabía que al subdirector le sacaba de sus casillas, que le recordaran que no era la máxima autoridad del centro.
-Cof, cof... Tosió el subdirector, esa diminuta muchacha la hacía enfermar, si por él fuese la mandaría a picar piedras al Macchu Picchu, pero, por ahora, solo podía lanzarle miradas asesinas, que la niña rebotaba con su lengua envenenada.
Justo cuando iban a matarse mentalmente, llegó un hombre alto y fuerte, no de mucha mucha musculatura pero más alto que el ínfimo subdirector.
Daría miedo y mucho, si no fuera por una sonrisa que cruzaba su rostro, como el más aparente alumno aplicado.
Esa sonrisa cambió a una mueca al ver a Claudia.
¿En qué lío se habría metido esa vez?

Aquí va!

Bueno, voy a empezar muy pronto a escribir mi primer relato completo, pero antes os tengo que avisar.
Mi mejor amiga va a editar (hacer los dibujos) de mis relatos, pues, aunqur a mi también me gusta dibujar yo sé escribir bien y ella dibuja genial, así que... ¡Preparaos!


lunes, 26 de marzo de 2012

Eo!

Bueno, este es mi post donde subire mis capitulos de los libros que estoy escribiendo, no se enfaden si tardo, que yo también tengo mi vida.
Espero que se lo pasen muy bien y comenten, por cierto, esto no se me hubiera ocurrido si no hubiera encontrado en Internet, al azar, un libro que me enamoró y que tienen que leer: Los Sueños Secretos de Sophie.
Disfruten de mis capis!!!!!!!!