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Cogió entre sus manos la carta y, estrechando el móvil contra su pecho, se despidió de Jhon dispuesta a ir a su habitación. De repente, se acordó, ¿dónde estaba su hermano? Se acercó a Jhon para preguntarle, cuando este le dijo con voz oscura y gurutal "El Bicho está en casa de Sandra", cosa que, aunque estuviera un vecino escuchando, no entendería. Así eran la mayoría de frases que le dirigía Jhon, pequeñas y extrañas.
Cuando llegara, a Claudia le había costado entender los "códigos" con los que hablaba su guardaespaldas, y pese a ser muy avispada, le llevó su tiempo pillarlos, por eso se había tomado la molestia de decirle que hablara claro, en parte porque le molestaba, en parte para ver que cara pondría, un tipo tan grande e imponente como Jhon, mas, en vez de un cabreo o mirada asesina, Jhon no respondió y se limitó a utilizar su extraño lenguaje solo para los nombres, en este caso, al hermano de Claudia, Álvaro, le había bautizado como "El Bicho", debido a su gran pasión, por estos, en opinión de la niña, repugnantes seres.
-Antes de marcharse, Sandra le dijo que esperaba verla sana pronto. Objetó Jhon al ver que su protegida no se movía.
-¡Ah, sí! Cuando la vea dele las gracias de mi parte. Sandra no solía ser muy habladora, en cambio, sera muy abierta con Álvaro, por el que mostraba un profundo respeto. Clau decidió no darle más vueltas al tema y subió a su habitación. Sabía que a su hermanito no le pasaría nada.
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Ya en su habitación, cerró la puerta con llave, y después de toamrse su batido, se dispuso a leer la carta, que empezaba así:
A Claudia:
Siento enviarte esta carta de forma tan grotesca, pero no encontré otra, dado que, últimamente estás constantemente vigilada. Solo escribía para decirte que deseo con todas mis fuerzas, tu pronta recuperación, y que continuemos la conversación que teníamos pendiente.
Hoy a las 16:30, en la caseta.
Te veo luego...
... Adrián. No había duda, esa carta era suya, en todo este tiempo casi no había hablado con él, pese a que le seguía gustando, no disponía del tiempo suficiente para mantener una charla, más o menos decente, con él.
Le extrañaba que quisiera continuar una conversación que ella ni recordaba. Lo único de lo que ella mantenía constancia, era que..
"Última hora de clase. Estaba haciendo el complicado examen de matemáticas. Solía sacar sobresalientes, pues las respuestas le salían solas, pero, esa vez, los números se mezclaban en su cabeza y no sabía ordenarlos. Todo lo que había estudiado se había esfumado como el humo de un coche en medio de la ciudad. Un tembleque, sí, eso era todo, un estúpido temor al examen.
Ahora un vaído, las manos le sudaban y los ojos le picaban, se estaba comenzando a marear...
Acabó el examen y lo puso en la mesa de la profesora. Esta, al verlo en blanco, se dispuso a exigirle una explicación a Claudia, pero esta ya salía por la puerta.
No fue quien de llegar al pasillo...se deslizó hasta el lavabo de profesores. Faltaban todavía cinco minutos para que el timbre comenzara a sonar . Se estaba lavando las manos con la intención de aclarar sus ideas, cuando de repente sintió el asqueroso impulso de ir a vomitar.
Vomitó y vomitó, hasta que no tuvo más fuerzas y acabó colocando la cabeza en la tapa del váter."
