Al fin he encontrado las historias :3
Pero creo que voy a cerrar este blog, por falta de seguidores... NO LO SE!!
Estoy un poco triste porque estas historias son mi vida, pero parece que aun le falta algo...
Please, comentar!
Espero volver a escribir sobre la loca de Claudia y su amor con Adrián y sobre todo de esa nueva vida a la que se tendrá que enfrentar...
Romances e Historias
Una recolección de sueños que, camuflados entre palabras, hacen que, cada vez, tengamos más ganas de leer, espero que, ese sentimiento os llegue hondo, que tengo ya muchas ganas de que miren, remiren y se rompán la cabeza descifrando misterios, o llorando con amores imposibles, hasta riendo en escenas. Pero sobre todo, que no pierdan la pasión por la lectura, que es lo que, mi amiga y yo intentamos conseguir. ¡¡¡Sonreír es gratis!!!
martes, 4 de junio de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
TRISTE
Sé que no escribo con mucha frecuencia y me arrepiento por ello...pero he perdido mis historias.
Espero encontrarlas pronto porque no puede vivir sin las aventuras de Claudia.
Espero encontrarlas pronto porque no puede vivir sin las aventuras de Claudia.
jueves, 24 de enero de 2013
Capítulo 7: Viajando 1ª parte
La
mañana se presentaba agradable, hacía un sol radiante y la luz se filtraba por
la ventana iluminando la pálida cara de Claudia. Su sudorosa frente y sus
enmarañados cabellos, no eran excusa para ocultar la belleza de la joven.
Estaba
más blanca de lo normal y mucho más huesuda.
Tenía
un aspecto lamentable.
Con
gran esfuerzo se levantó de la cama y se quitó el camisón bordado, regalo de su
tía. Cogió lo primero que encontró en el armario y enfundándose en su bata de
casa, bajó las escaleras, se lavó la cara y se miró al espejo concienzudamente.
Permaneció
así varios minutos, hasta que las tripas de su vacío estómago borbotearon ante
la falta de alimento. Esbozó una sonrisa, caminando hacia la cocina, en busca
de un suculento desayuno.
-Buenos
días Claudia, no tienes muy buen aspecto, ¿qué tal has dormido?
-A
decir verdad, muy mal. Me faltan energías y no tengo ganas de nada.
-De eso
ni hablar, vístete y vámonos. Claudia temió por un segundo que, ante su falta
de descanso, se hubiera olvidado de vestirse. Aliviada, comprobó que se
acordara.
-Coge
el chándal y vámonos. Su tía se dio la vuelta y se colocó sus gafas de culo de
botella en la punta de la nariz, dando por zanjada la conversación.
***
Después
de mirarse y remirarse varias veces, decidió bajar lo más rápido posible, para
averiguar el porqué de tanta prisa. Mientras avanzaba por el descansillo,
recordó de golpe la extraña promesa que su tía había formulado meses atrás, y
cayó en la cuenta de que su padre ya se había ido, momento idóneo para la
aventura de todos los años.
Pensando
y repensando, ya había comenzado la marcha con la tía, y, como cada verano, por
el mismo sendero lleno de aventuras y belleza.
Aumentaron
la velocidad. Comenzaban a sudar. Las gafas y la mochila de Pauline le
entorpecían el avance, pero esta no se quejaba en absoluto. Cuando Claudia se
disponía a tomar una cerrada curva, de repente, su tía dio un brusco giro hacia
el otro lado, como si nada.
La niña
se paró en seco, atónita, pero como su acompañante (tía) no se inmutaba, ella
no quiso ser menos y continuó.
El
paisaje se fue modelando, para dejar paso a un espacio lleno de flores y vida,
un entorno al que a Claudia, le resultaba más que familiar, demasiado.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Capítulo 6: Soñando
Llevaban
ya, más de media hora hablando.
Habían
comenzado a discutir sobre temas vanales, como que tiempo hacía, o, que
antipáticos eran los profesores. Continuaron así unos diez minutos, cuando,
casi sin pretenderlo, comenzaron a hablar de quedar algún día. Y ahora, a las
cinco, Adrián se había decidido a formular la pregunta que le rondaba desde hace un tiempo, cuando Claudia
se había desmayado.
-Claudia…
eh… esto… - no sabía cómo decirlo.
-¿Si?
¡Dime! –dijo ella alegremente.
-Cuando,
tú… es decir… caíste… -era aun más complicado de lo que pensaba.
-¿Eh? La cara de la niña cambió totalmente, ya iba
adivinando las intenciones del muchacho, y con un toque irónico, arqueando una
de sus castañas cejas, esperó a que Adrián se decidiese.
-Tú,
claro… ibas… luego… y no… Puf… -no daba aclarado sus ideas.
-Adri…
-lo interrumpió la chica- al grano.
-En
fin… solo quería saber qué es lo que te pasó el otro día. –Ya lo había soltado,
y pese a los problemas iniciales, había sido menos duro y bastante más sencillo
de lo que jamás se hubiese imaginado.
-Pues…
-ahora era ella la que vacilaba- la verdad… es que no lo recuerdo bien, afirmó,
mirándose nerviosamente los pies, unas botas rojas con flecos. Como Adrián no
respondía, se perdió en el vaivén de sus flecos, movidos a la acompasada
velocidad del viento…
Estaba en un campo de flores. Las mariposas
revoloteaban inocentemente, los pajarillos surcaban el cielo, paralelos a todo aunque ajenos al resto del
mundo que giraba a su mismo son.
Ella llevaba únicamente una bata blanca que,
empujada por la brisa del lugar, delineaba con precisión las curvas de la
muchacha. Esta cerró los ojos y extendió las manos, esperando recibir la dulce
melodía del viento en su alborotado cabello. Mas, no fue eso lo que pasó, un
huracán enorme la echó hacia atrás, haciéndole heridas en sus desnudos
pies, pues el suelo se tornaba afilado y
cortante, y, todavía con los ojos cerrados, intentó avanzar. El viento era cada
vez más fuerte y potente, y Claudia seguía sin abrir los ojos, lo intentó, pero
no podía, era como si los tuviese cosidos.
El ciclón amainó, permitiendo ver solo un
campo desierto, de lo que, hacía apenas unos minutos, había sido un lugar
rebosante de vida.
Las mariposas, alicaídas o muertas, no
conservaban sus vivos colores ni su gracia natural. Cada uno de los pájaros que
había visto, aparecían en el suelo, sin vida, con una herida fea y sangrante en
cada uno de sus corazoncillos.
Conejos, ardillas y el resto de fauna y flora
que no había podido ver aun también estaba destruida, cada animal tenía su
corazón con la misma herida surcando su pecho.
Claudia no podía verlos, pues tenía los ojos
herméticamente cerrados, pero los sentía y en cierto modo sí podía admirarlos.
Era un paisaje horripilante, y cuando una
triste diminuta mariposilla, al intentar posarse en su mano cayó derrotada al
suelo sin rastro alguno de existencia, al lado de un pequeño animalillo que
gemía asustado, más cerca de la muerte que de la vida, Claudia no pudo más y
consiguió abrir los ojos y despertarse de esa pesadilla gritando. […]
Adrián
la tenía abrazada contra su pecho, en ademán protector, porque hacía apenas
unos segundos estaba tirada en suelo, sudando y retorciéndose de dolor.
-Tranquila,
yo estoy aquí.
-No,
no… -balbuceó- no lo has visto, fue horrible, yo no los veía, yo, yo, yo…
Lentamente fue dejándose caer en brazos de Adrián, que la miraba cariñosamente,
decidido a protegerla en todas y cada una de sus extrañas y dolorosas
fantasías.
sábado, 29 de diciembre de 2012
5º capítulo 2ª parte
Cuando
recobró el sentido, la sirena ya había tocado y tuvo que correr lo indecible
para alcanzar al impaciente autobús…
Ya no
recordaba más, en fin, esa daba ahora igual, tenía una cita con Adrián a las
cuatro y media y eran… ¡las 4:29!
Cogió
ágilmente su móvil, la nota y un pintalabios sabor a coco, se perfumó
abundantemente, cuando iba a salir por la puerta, recordó que Jhon estaría
allí. Abrió de un tirón la ventana y saltó al árbol de enfrente, por el cual se
deslizó. Corriendo con los pulmones estallándole y la garganta gorgoteándole,
llego a La Caseta.
La
Caseta eran unas pequeñas tablas de madera, sostenidas, casi sorprendentemente,
a un viejo roble en el medio del parque. Encima de estas, una lona multicolor,
enmarañada y llena de descosidos, servían como techo. No era un lugar muy
romántico, pero preferido por la mayoría de los jóvenes por su posición y
soledad.
Gabeó
rápidamente, con el temor y la duda de que Adrián ya se hubiera marchado por su
pequeño retraso.
Pero
allí estaba, alto y robusto, con esa mirada altiva típica del mejor héroe de
los cómics Marvel. Bien peinado y peculiarmente vestido. No llevaba los
pantalones por debajo del culo, enseñando los calzoncillos, como hacía la gran
mayoría de los chicos. El cuello de su camisa violeta sobresalía de la
chaqueta, dándole un aire bonachón y agradable. ¿Y qué era eso? No podía ser,
¡un cinturón! Parecía un detalle estúpido, pero, desde lo que Claudia
recordaba, solo había visto a tres hombres con él: su padre, el viejo profesor
de historia y a un pequeño niño, que llevaba además, unos tirantes blancos de
lunares negros y amarillos, que parecía una sombra de oscuridad, pues miraba a
todo el mundo con una cara de “¡Sálvenme! ¡Sálvenme!”
En fin,
que era un gran cambio, más aun en un chico como él. Sin saber que decir o
hacer, solo se le ocurrió toser un poco para llamar su atención:
-Cof,
cof… Perdón, ¿se puede pasar?
lunes, 9 de julio de 2012
Capítulo 5: Para Claudia... 1ª parte
Antes de empezar me gustaría decir que a Claudia le seguirán pasando cosas raras, y no será hasta el capítulo ocho cuando la historia cobre mayor sentido. ¿Creéis que Adrián y Claudia hacen buena pareja? ¡No os ilusionéis!
*******
Cogió entre sus manos la carta y, estrechando el móvil contra su pecho, se despidió de Jhon dispuesta a ir a su habitación. De repente, se acordó, ¿dónde estaba su hermano? Se acercó a Jhon para preguntarle, cuando este le dijo con voz oscura y gurutal "El Bicho está en casa de Sandra", cosa que, aunque estuviera un vecino escuchando, no entendería. Así eran la mayoría de frases que le dirigía Jhon, pequeñas y extrañas.
Cuando llegara, a Claudia le había costado entender los "códigos" con los que hablaba su guardaespaldas, y pese a ser muy avispada, le llevó su tiempo pillarlos, por eso se había tomado la molestia de decirle que hablara claro, en parte porque le molestaba, en parte para ver que cara pondría, un tipo tan grande e imponente como Jhon, mas, en vez de un cabreo o mirada asesina, Jhon no respondió y se limitó a utilizar su extraño lenguaje solo para los nombres, en este caso, al hermano de Claudia, Álvaro, le había bautizado como "El Bicho", debido a su gran pasión, por estos, en opinión de la niña, repugnantes seres.
-Antes de marcharse, Sandra le dijo que esperaba verla sana pronto. Objetó Jhon al ver que su protegida no se movía.
-¡Ah, sí! Cuando la vea dele las gracias de mi parte. Sandra no solía ser muy habladora, en cambio, sera muy abierta con Álvaro, por el que mostraba un profundo respeto. Clau decidió no darle más vueltas al tema y subió a su habitación. Sabía que a su hermanito no le pasaría nada.
***
Ya en su habitación, cerró la puerta con llave, y después de toamrse su batido, se dispuso a leer la carta, que empezaba así:
A Claudia:
Siento enviarte esta carta de forma tan grotesca, pero no encontré otra, dado que, últimamente estás constantemente vigilada. Solo escribía para decirte que deseo con todas mis fuerzas, tu pronta recuperación, y que continuemos la conversación que teníamos pendiente.
Hoy a las 16:30, en la caseta.
*******
Cogió entre sus manos la carta y, estrechando el móvil contra su pecho, se despidió de Jhon dispuesta a ir a su habitación. De repente, se acordó, ¿dónde estaba su hermano? Se acercó a Jhon para preguntarle, cuando este le dijo con voz oscura y gurutal "El Bicho está en casa de Sandra", cosa que, aunque estuviera un vecino escuchando, no entendería. Así eran la mayoría de frases que le dirigía Jhon, pequeñas y extrañas.
Cuando llegara, a Claudia le había costado entender los "códigos" con los que hablaba su guardaespaldas, y pese a ser muy avispada, le llevó su tiempo pillarlos, por eso se había tomado la molestia de decirle que hablara claro, en parte porque le molestaba, en parte para ver que cara pondría, un tipo tan grande e imponente como Jhon, mas, en vez de un cabreo o mirada asesina, Jhon no respondió y se limitó a utilizar su extraño lenguaje solo para los nombres, en este caso, al hermano de Claudia, Álvaro, le había bautizado como "El Bicho", debido a su gran pasión, por estos, en opinión de la niña, repugnantes seres.
-Antes de marcharse, Sandra le dijo que esperaba verla sana pronto. Objetó Jhon al ver que su protegida no se movía.
-¡Ah, sí! Cuando la vea dele las gracias de mi parte. Sandra no solía ser muy habladora, en cambio, sera muy abierta con Álvaro, por el que mostraba un profundo respeto. Clau decidió no darle más vueltas al tema y subió a su habitación. Sabía que a su hermanito no le pasaría nada.
***
Ya en su habitación, cerró la puerta con llave, y después de toamrse su batido, se dispuso a leer la carta, que empezaba así:
A Claudia:
Siento enviarte esta carta de forma tan grotesca, pero no encontré otra, dado que, últimamente estás constantemente vigilada. Solo escribía para decirte que deseo con todas mis fuerzas, tu pronta recuperación, y que continuemos la conversación que teníamos pendiente.
Hoy a las 16:30, en la caseta.
Te veo luego...
... Adrián. No había duda, esa carta era suya, en todo este tiempo casi no había hablado con él, pese a que le seguía gustando, no disponía del tiempo suficiente para mantener una charla, más o menos decente, con él.
Le extrañaba que quisiera continuar una conversación que ella ni recordaba. Lo único de lo que ella mantenía constancia, era que..
"Última hora de clase. Estaba haciendo el complicado examen de matemáticas. Solía sacar sobresalientes, pues las respuestas le salían solas, pero, esa vez, los números se mezclaban en su cabeza y no sabía ordenarlos. Todo lo que había estudiado se había esfumado como el humo de un coche en medio de la ciudad. Un tembleque, sí, eso era todo, un estúpido temor al examen.
Ahora un vaído, las manos le sudaban y los ojos le picaban, se estaba comenzando a marear...
Acabó el examen y lo puso en la mesa de la profesora. Esta, al verlo en blanco, se dispuso a exigirle una explicación a Claudia, pero esta ya salía por la puerta.
No fue quien de llegar al pasillo...se deslizó hasta el lavabo de profesores. Faltaban todavía cinco minutos para que el timbre comenzara a sonar . Se estaba lavando las manos con la intención de aclarar sus ideas, cuando de repente sintió el asqueroso impulso de ir a vomitar.
Vomitó y vomitó, hasta que no tuvo más fuerzas y acabó colocando la cabeza en la tapa del váter."
jueves, 5 de julio de 2012
4º capítulo 2ª parte
Llegó a casa, abrió la puerta y echó en falta la ausencia de ruido.
Preocupada, se deslizó hasta la cocina donde encontró una nota escrita por su tía:
Ei Clau:
Hemos llevado a tu padre a la U.C.I., pues ha llegado la fecha límite de retraso, perdona por no avisarte antes. Tienes choco en la cocina.
Te queremos, tu tía...
Preocupada, se deslizó hasta la cocina donde encontró una nota escrita por su tía:
Ei Clau:
Hemos llevado a tu padre a la U.C.I., pues ha llegado la fecha límite de retraso, perdona por no avisarte antes. Tienes choco en la cocina.
Te queremos, tu tía...
and Company.
En la parte de atrás se podía leer "Besos, papá" por lo que Claudia perdió parte de la tensión inicial que había acumulado al comenzar a leer la carta. ¡Se había olvidado por completo!
Claudia no era una persona muy atenta, pero, aun así, se reprochó a sí misma no haber estado pendiente de la salud de su padre.
Cuando se disponía a abrir la nevera, escuchó los firmes pero potentes pasos de su guardaespaldas, y vio sus musculosas y fornidas manos, capaces de partir una nuez con extrema facilidad.
En ellas sostenía una peculiar bandeja de plata, que Claudia habría mirado asombrada, si no fuera por lo que contenía esta.
Un batido de chocolate, una galleta a medio mordisquear, una carta sellada y su bonito y original móvil.
-¡Jhon! ¿¡Te has vuelto a comer mis galletas!?
-Lo siento señorita, otra comisión.
-¿De qué se trata esta vez?
************
Bueno, este capítulo ya está acabado.
Me estoy planteando hacer la letra más grande, pues en mi libreta ocupaba dos carillas, y aquí casi no llega ni a media...
En fin, estoy esperando a que unas amigas me graben cada capítulo, pues los dobladores de internet son sinceramente horribles.
Bueno, creo que esto es todo por hoy, o por lo menos, esta mañana.
¡Seguid mirando!
lunes, 7 de mayo de 2012
Capítulo 4 1ª parte
Un día normal
Ya estaba harta. Habían pasado dos semanas desde el inquietante accidente y su padre, se esforzaba en tratarla como el primer día. "No fumes, no bebas, no tomes demasiadas grasas saturadas, no salgas con chicos,..." Le decía con una bolsa de la merienda donde llevaba: un yogurt, un bocata, una manzana, un zumo, pastillas y una nota firmada donde excusaría a Claudia en caso de malestar.
Antes de llegar al descansillo, su tía le daba una pequeña cartera, que, además de dinero, contenía chicles, pintalabios y las galletas favoritas de la chica.
Con un beso en la frente y bien abrigada, salía nuestra protagonista a la calle, donde le esperaba Jhon, el simpático y cerrado guardaespaldas que su padre había contratado.
Así era todas las malditas mañanas, después de prometer a Jhon portarse bien y recibir dos chuches de parte de su hermano, de las que solo se comía una (la otra era para Jhon por hacer la vista gorda...) llegaba, o más bien aparcaba (el fornido guardaespaldas la llevaba en coche) y cogía el autobús camino a seis largas horas de instituto.
**********
El capítulo se divide aquí, por eso aprovecho para cortar y disculparme por no colgar nada durante tanto tiempo, los exámenes me han tenido muy ocupada y he estado disfrutando de las vacaciones. Pero hoy, como tenía un hueco libre, y ante las intenciones de mis maestras Carmela y Avelina (alá, ya sois famosas :D) he decidido seguir colgando.
Escribiendo coy ahora al capítulo ocho, y aquí aun por la mitad, así que no me entretengo y dentro de nada, le saco las fotos a los dibujos de mi amiga Mireia y así entenderéis la historia un poco mejor.
Antes de llegar al descansillo, su tía le daba una pequeña cartera, que, además de dinero, contenía chicles, pintalabios y las galletas favoritas de la chica.
Con un beso en la frente y bien abrigada, salía nuestra protagonista a la calle, donde le esperaba Jhon, el simpático y cerrado guardaespaldas que su padre había contratado.
Así era todas las malditas mañanas, después de prometer a Jhon portarse bien y recibir dos chuches de parte de su hermano, de las que solo se comía una (la otra era para Jhon por hacer la vista gorda...) llegaba, o más bien aparcaba (el fornido guardaespaldas la llevaba en coche) y cogía el autobús camino a seis largas horas de instituto.
**********
El capítulo se divide aquí, por eso aprovecho para cortar y disculparme por no colgar nada durante tanto tiempo, los exámenes me han tenido muy ocupada y he estado disfrutando de las vacaciones. Pero hoy, como tenía un hueco libre, y ante las intenciones de mis maestras Carmela y Avelina (alá, ya sois famosas :D) he decidido seguir colgando.
Escribiendo coy ahora al capítulo ocho, y aquí aun por la mitad, así que no me entretengo y dentro de nada, le saco las fotos a los dibujos de mi amiga Mireia y así entenderéis la historia un poco mejor.
Besos.
jueves, 19 de abril de 2012
3º capítulo 2ª parte
El tiempo pasaba, y Claudia no se recuperaba, por lo que Adrián había optado por llamar al padre de esta. Después del principal momento de pánico, la habían llevado al hospital, y a continuación a la U.C.I. .
Los dos estaban preocupados, la niña no daba señales de vida y su respiración era cada vez más débil y entrecortada. De repente, la máquina a la que estaba conectada empezó a pitar y la sala se llenó de médicos y enfermeras haciendo pruebas de todo tipo.
-¿Qué pasa? Chilló asustado Adrián, al ver que la situación se le iba de las manos.
-Váyanse, por favor. Dijo con cariño una joven enfermera, colocando su mano sobre el hombro del asustado muchacho.
-¡No, no, no! Chilló escandalizado el niño, no podía acabar así, aun no... antes debía,... tenía que decirle...
-¡Ahh!- Se escuchó un alarido proveniente de una de las aprendices de enfermera, no aparentaba más de veinte y tres años y se notaba que carecía de experiencia. -¡Ahh!- repitió aun más escandalizada si fuera posible - ¿qué es esto?
Todos giraron la cabeza al mismo tiempo, y, asombrados, comprendieron la estupefacción de la aprendiz. Allí, en una esquina, estaba el verdadero motivo de la discusión, allí, apartada del mundo, estaba una chica con los ojos abiertos como platos, unos ojos llenos de, de,... impregnados de cicatrices, como si millones de cuchillas hubiesen colisionado contra su iris, ahora, apenas visible, pues la retina era mucho más grande, negra como el azabache y misteriosa como el Universo, sin un ángulo definido, era una mirada aterradora. Adrián nunca había visto a un ángel, pero, estaba seguro, que, si lo viera, tendría una cara más o menos así.
*********
Bueno, aun no llevo nada más escrito, no sé si por ahora voy bien o si los capítulos son muy pequeños.
Por favor, ¡comentad!
P.D. ¡¡¡Gracias por leer!!!
Los dos estaban preocupados, la niña no daba señales de vida y su respiración era cada vez más débil y entrecortada. De repente, la máquina a la que estaba conectada empezó a pitar y la sala se llenó de médicos y enfermeras haciendo pruebas de todo tipo.
-¿Qué pasa? Chilló asustado Adrián, al ver que la situación se le iba de las manos.
-Váyanse, por favor. Dijo con cariño una joven enfermera, colocando su mano sobre el hombro del asustado muchacho.
-¡No, no, no! Chilló escandalizado el niño, no podía acabar así, aun no... antes debía,... tenía que decirle...
-¡Ahh!- Se escuchó un alarido proveniente de una de las aprendices de enfermera, no aparentaba más de veinte y tres años y se notaba que carecía de experiencia. -¡Ahh!- repitió aun más escandalizada si fuera posible - ¿qué es esto?
Todos giraron la cabeza al mismo tiempo, y, asombrados, comprendieron la estupefacción de la aprendiz. Allí, en una esquina, estaba el verdadero motivo de la discusión, allí, apartada del mundo, estaba una chica con los ojos abiertos como platos, unos ojos llenos de, de,... impregnados de cicatrices, como si millones de cuchillas hubiesen colisionado contra su iris, ahora, apenas visible, pues la retina era mucho más grande, negra como el azabache y misteriosa como el Universo, sin un ángulo definido, era una mirada aterradora. Adrián nunca había visto a un ángel, pero, estaba seguro, que, si lo viera, tendría una cara más o menos así.
*********
Bueno, aun no llevo nada más escrito, no sé si por ahora voy bien o si los capítulos son muy pequeños.
Por favor, ¡comentad!
P.D. ¡¡¡Gracias por leer!!!
martes, 17 de abril de 2012
3º capítulo 1º parte
Todo estaba oscuro, frío e inhóspito.
Ya llevaba más de una hora caminando, más o menos, dado que el tiempo no era igual en aquel sitio. ¿Cómo se sentía? Era una sensación extraña, debería tener miedo, pero no era así, no sentía frío, sino, más bien, un vacío inexistente. Sentía que ya no sabía quién era, intentaba recordar mas no era capaz, las piernas le dolían y sabía que no resistiría mucho más hasta que cayera, cuando, una fugaz imagen cruzó por su ofuscada mente. Su familia, años atrás, antes del fatídico día de la desaparición de su madre.
La rabia la invadió, al mismo tiempo que la tristeza, y continuó...
Siguió caminando hacia la nada, la nada, la nada...
***
Espero que este trozo haya resultado interesante, y, hay que decirlo, en mi libreta parecía mucho más grande. En fin, este capítulo lo tengo casi acabado, pero... voy a ser mala... ¡tendréis que esperar un día para la segunda parte!
Ya llevaba más de una hora caminando, más o menos, dado que el tiempo no era igual en aquel sitio. ¿Cómo se sentía? Era una sensación extraña, debería tener miedo, pero no era así, no sentía frío, sino, más bien, un vacío inexistente. Sentía que ya no sabía quién era, intentaba recordar mas no era capaz, las piernas le dolían y sabía que no resistiría mucho más hasta que cayera, cuando, una fugaz imagen cruzó por su ofuscada mente. Su familia, años atrás, antes del fatídico día de la desaparición de su madre.
La rabia la invadió, al mismo tiempo que la tristeza, y continuó...
Siguió caminando hacia la nada, la nada, la nada...
***
Espero que este trozo haya resultado interesante, y, hay que decirlo, en mi libreta parecía mucho más grande. En fin, este capítulo lo tengo casi acabado, pero... voy a ser mala... ¡tendréis que esperar un día para la segunda parte!
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