2ª Parte
Ya se disponía a ir a casa, debía acabar el trabajo y los deberes a tiempo, no era recomendable suspender todas las asignaturas.
De repente, una estridente voz la hizo parar de golpe, "Claudia, Claudia" gritaba. ¡Oh no! su estúpida tía se aproximaba en el horizonte.
Como si no la hubiese visto, se apretó bien fuerte los cascos de música, subió la cremallera de la chaqueta y poniendo la música a todo volumen, fue corriendo hasta su casa.
Sin llamar ni casi saludar, con apenas un seco "¡hola!" fue corriendo a su pequeño cuarto, donde esperaba no tener que aguantar a la loca hermana de su padre.
Empezó con matemáticas, una asignatura que, en general, no le daba muchos problemas, únicamente debía ignorar las firmas de sus compañeros por toda la libreta.
***
Claudia Roach era una chica muy popular, siempre tenía una sonrisa para todos, y era conocida por tener el mejor promedio de la clase. Pero, era mucho más conocida por su mal carácter, que la hacía enloquecer a los extremos, acabando, casi siempre con una fuga y una visita al despacho del director, hasta había algún alumno chismoso, que aseguraba que Claudia quedaba con el director para sabotear el mundo...
Lo que nadie sabía, era que esa niña, de baja estatura, pelo negro y ojos azules era simplemente una incomprendida, que quería encontrar su lugar en el mundo.
-¿Se puede entrar?-dijo derribando la puerta una encorvada mujer, de labios despintados, exceso de maquillaje y atuendo de los ochenta- ¿qué tal está mi niña?
.¡Hola tía!- dijo Claudia con fingido interés, sabía que debía ser amable con su loca tía, después de haberla esquivado por la tarde- ¿qué tal?
-Bien, y supongo que tú muy atareada, dado que me ignoraste al verme...
-¿Yo? Claudia puso su cara más inocente, aparentando un corderito triste y desamparado.
-No, no conmigo esa carita de angelito no funciona. Cortó tajante la tía.
-Esto... ¿ qué nos has traído? Preguntó Claudia, su tía Pauline era conocida por traer los regalos más estrambóticos y divertidos.
-Pues, yo... -tartamudeaba la tía, otra vez la había desarmado- yo...
-¿Te has olvidado? Claudia parecía enfadada, aunque por dentro no paraba de reír. Tenía una tía muy olvidadiza, y no le caía mal, simplemente odiaba los primeros día, pues la atiborraba de preguntas incómodas e íntimas, estilo"¿te ha venido ya la regla?" o "¿tu primer beso?" y la famosísima "¿tienes novio?", aunque una vez que ya se asentaba y su padre se marchaba, más o menos un mes después de la llegada de Pauline, al comienzo de las vacaciones, las dos lo pasaban genial: hacían karaoke, veían pelis románticas, enloquecían a las mujeres de la peluquería y se atiborraban de helado, es decir, el sueño de toda niña de trece años.
Ensimismada en sus pensamientos no escuchaba a su tía gritarle.
-Claudia... ¡Claudia!... ¡¡¡Claudia!!! ¿Eo! ¿No quieres saber que te traje?
-¡Pues claro que sí! Exclamó exaltada la mujercita.
-Deberás esperar a que tu padre se vaya, además, debo quitarme esta horrible ropa de vieja... Así era su tía, muy loca y extraña, y así la quería Claudia. Pero no todo eran ventajas, esos cambios de temperamento eran debidos a que, cuando era pequeña, sufrió un gran tratorno por el separamiento de sus padres, convirtiéndose en bipolar. Pero ese cambio de imagen y personalidad era un secreto que ellas dos compartían.
-Porfa... ¡dime qué es! Insistió Claudia.
-No, no, qué es no no, ¿quién es? Dijo misteriosa su tía... Por fin dejaba callada y asombrada a su sobrina.
-Digamos que tengo un nuevo amigo... Susurró misteriosa Pauline...
***
Estaba en la nevera, cogiendo unn batido de chocolate y meditando las palabras de su tía, qué querría decir... Su tía no era el tipo de persona que se callaba las cosas, así que algo importante sería.
Mientras, en el salón, Pauline le probaba una máscara tiki al hermano pequeño de Claudia: Álvaro.
Una recolección de sueños que, camuflados entre palabras, hacen que, cada vez, tengamos más ganas de leer, espero que, ese sentimiento os llegue hondo, que tengo ya muchas ganas de que miren, remiren y se rompán la cabeza descifrando misterios, o llorando con amores imposibles, hasta riendo en escenas. Pero sobre todo, que no pierdan la pasión por la lectura, que es lo que, mi amiga y yo intentamos conseguir. ¡¡¡Sonreír es gratis!!!
Ahora sí, he acabado el primer capítulo, y está dedicado a mi ilustradora: Mireia, mis ayudantes: Sheila y Anti, mis amigas: Silvia y Esther y a mis ideantes: un súper abrazo para Rebe y Adrián, los más torpes y graciosos.
ResponderEliminar¡Os quiero! ;)